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Hola a todos les voy a contar una historia que me excita mucho. Empezaré por contarles que tengo 28 años, soy rubia, mido 1,76. Soy azafata, cuando joven trabaje
muchos años de modelos, pero ahora me pueden encontrar en sus viajes, este es un trabajo muy interesante y tiene muchos beneficios si se los sabe aprovechar.
Bueno basta de hablar de mí, entraré de lleno en los que les quería contar. Vivo en recoleta en un gran departamento me compro un hombre que conocí en uno de mis
viajes. Un día llegué a casa luego de una semana bastante dura había volado demasiado para mi gusto, estaba agotada, necesitaba relajar mi cuerpo. Me dispuse para
darme un baño caliente, estaba tensa y necesitaba relajar mis músculos. Entre en el baño, abrí la canilla, mientras comencé a desnudarme para introducirme en la
ducha. Tenía la ventana entreabierta del baño esta da al patio interno del edificio. Cuando me dispuse a cerrarla vi una sombra quieta en la ventana de enfrente.
Detrás de la cortina un cuerpo se podía ver a través de la cortina. Me quedé pensativa. Por un momento quise pensar que era casualidad. Era casualidad que mi vecino
estuviera detrás de la cortina mientras yo me metía en la bañera. Decidí dejar la ventana entreabierta y ver si era casualidad o si mi vecino era un mirón. Comencé a
mojar mi cuerpo con un agua caliente que me estaba poniendo la piel de gallina. El agua se deslizaba por cada centímetro de mi piel, mi pelo, mis pechos... de vez
en cuando deslizaba la vista hacia la ventana para ver si mi vecino seguía ahí. Allí estaba. Su figura se dibujaba a través de la cortina. Él solamente podía apreciar
a través de mi ventana mi cara y mis hombros. Mientras me enjabonaba comencé a fantasear con la posibilidad de masturbarme para que él me viera... mmmmm... la idea
me fascinó. Me fascinó imaginar a mi vecino pajeándose mientras ya me tocaba, me fascinó imaginar la cara que él pondría cada vez que me cruzara con él en el
ascensor. A medida que mi cabeza fantaseaba, mi vagina palpitaba. Tenía un deseo animal la idea de ser poseída por aquel vecino mirón hizo que mi vagina no solo
palpitara, sino que chorreara. Me imaginé por un momento cogiendo con él, lo imaginé diciéndome que era su puta, su zorra, lo imagine diciéndome que podría hacerle
todo lo que una zorra le haría a un hombre, lo imaginé diciéndome que deseaba cogerme, que deseaba poseer mis pechos, que deseaba metérmela en la boca y que yo
sintiera su pene dentro de mi, sentir el calor de su pene, sentir el sabor de su semen. Imaginaba su pene duro y mis labios lamiéndolo de arriba a abajo, lo imaginé
con su pene dentro de mí boca, lo imaginé cogiendo mi culo, imaginé su pene ajustándose a mi agujero, penetrándolo. Lo imaginé chupando mis tetas, lamiendo mis
pezones, tirando de ellos, asfixiando su pene entre mis tetas, lo imaginé recorriendo cada centímetro de mi cuerpo con su lengua y con sus manos. Con solo pensar
en todo ello mi vagina chorreaba y a la vez deseaba que mi vecino se bebiera esos chorreones de flujo que estaba desprendiendo. Me puse muy caliente solo de
imaginarlo, así que decidí hacerlo. Decidí masturbarme para él. Me enjuagué a toda prisa, me sequé con la toalla, dejé mi pelo mojado y me fui corriendo para mi
cuarto en donde el podría verme mejor...
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