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Mi nombre es Florencia y soy fanatica de la actividad fisica pero si hay algo que me aburre es ir siempre al mismo gimnasio con la misma gente. Esta vez decidi
anotarme en uno de esos super gimnasios de “moda”, necesitaba cambiar de aire y me pareció buena idea concurrir a este, aunque el precio era bastante alto. Mi
primer dia entre al gimnasio mostrando mi nuevo carnet de socia a una secretaria muy bonita y simpática, me dirigí al vestuario para dejar mi bolso en algún
casillero, cuando lo hacia observe la sala de complemento de pesas y era muy distinto el ambiente, chicas muy lindas con lindos cuerpos y ropa muy a la moda,
chicos muy a la moda también, lejos estaba del ambiente de mi ex gimnasio. En fin, no era lo que mas me gustaba pero como toda mujer, esto me daba letra y
mucha para hablar y contarles a mis amigas. Encontré un casillero, guarde mi bolso, me acomode las calzas y el top y me dirigí al salón de Tae Bo. La clase duro
1 hora y me fascino, termine muy cansada pero satisfecha y me fui a las duchas. Al día siguiente, realice mi clase de Tae Bo y luego pase al salón de Pesas,
hice bicicleta, cinta y un poco de ejercicio con mancuernas, eran ya las 22:30 éramos muy pocos en el gimnasio, el mismo cierra a las 23 hs. Ya exhausta pero
feliz me dirigí a los vestuarios. En ese momento solo yo estaba desvistiéndome. Abrí el grifo del agua, y la lluvia baño mi cuerpo muy sudado. Me estaba enjabonando
y oí voces, tipo murmullos de 2 o 3 hombres. Me quede atenta tratando de escuchar de donde provenía, pero no podía descubrirlo. Comencé a pensar que me estaban
espiando, pues tantos murmullos y risas y de golpe silencio daba para imaginarme eso. Durante los días siguientes me dedique a observar mucho mas a los hombres
buscando alguna mirada delatora. Llego el viernes y como siempre me quedaba hasta tarde haciendo ejercicio. Luego de la clase y de un poco de pesas me fui a las
duchas. Comencé a desvestirme. Estaba sola otra vez. Abrí el grifo de agua caliente, me estaba enjabonando cuando escuche una vez más los mismos ruidos de la semana
pasada. Lejos de molestarme, la idea de ser espiada me estaba despertando cosquilleos…me estaba calentando. Comencé a pasarme el jabón lentamente y con movimientos
sensuales, por mis brazos, hombros y especialmente por mis pechos, donde hacia círculos con una mano y con la otra lo acariciaba. Tenía los pezones erectos y duros.
Baje mis manos, y mis dedos comenzaron a frotar mi clítoris, me estaba masturbando con mis ojos cerrados, tenia un estado de excitación total, me olvide de donde
estaba. De repente escuche una voz y casi caigo del susto. Era un muchacho que solo conocía de vista. Lo observe inmóvil mientras el me recorría el cuerpo con la
mirada. Te estuve observando, te ayudo? Me dijo. Yo seguía sin poder pronunciar palabra, ni atine a taparme el cuerpo. Se abalanzo hacia mí bajo el agua que no
dejaba de caer. Me apoyo contra la pared. No me defendí ni me negué. Apretaba su cuerpo contra el mío, pasándome su lengua con desesperación por mi cuello, cara,
boca, sus manos apretaron mis pechos, para luego bajarlas y tocarme bruscamente la vagina y meterme dedos en cuanto orificio encontraba. Te gusta bebota?...estas
calentita eh!!... Me decía sin dejar de pasarme su lengua. No me salían las palabras, no entendía lo que me estaba pasando. Dame esas tetitas...dáselas a papito.
Y bajo su cabeza hacia mis pechos. Se metió uno entero en la boca, succionándolo. Sentí un poco de dolor pero seguía sin reaccionar. Y esa conchita?... como esta
esa conchita?... a ver… Se arrodillo, me abrió las piernas y comenzó a comerme la concha. Esa es la palabra justa, ya que lo hacia con desesperación. Holaa…se puede?.
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